WOODY ALLEN HABLA UN POCO DE TODO

Allen habló con Reuters sobre lo que anhela, sobre la nostalgia de rodar en Nueva York y las cosas que no le gustan de la tecnología y otros placeres modernos.

¿Cómo se lleva con la tecnología y las redes sociales Twitter, Facebook..?
Twitter, no tengo ni idea de lo que es Twitter. Pero Facebook lo conozco, porque vi la película y me gustó la película. Así que sé qué es Facebook. Y tengo una página web, que no he visto en mi vida y no tengo ni idea de cómo funciona o cuál es su objetivo, pero unas personas lo hicieron para mí. Tengo un teléfono, un teléfono móvil, pero lo único que puedo hacer es llamar y recibir llamadas. No lo uso para otra cosa. No tengo, ¿cómo lo llaman, mensajes de texto? ¿Ha visto las personas mayores que tapan muchos de los botones del televisor con cinta adhesiva para no equivocarse? ¿Para no apretar esos botones? ¿Así sólo pueden encenderlo y apagarlo? Yo soy exactamente así, siempre que haya sólo dos botones que apretar, puedo hacerlo.

Como ex guionista de televisión, ¿qué piensa sobre de la televisión en estos días, de los reality shows?
Nunca he visto nada de eso. Veo los nombres en los periódicos y cosas, pero ni siquiera sé qué es. Veo televisión, pero no eso. Veo deportes casi exclusivamente.

¿Han cambiado sus pensamientos sobre la mortalidad recientemente?
No, ya estaba en contra de ella cuando tenía cinco años y fui consciente por primera vez de ella. He seguido en contra. Estamos programados por naturaleza a resistirnos a morir, a autopreservarnos, a tener cuidado de nosotros mismos, a luchar por nuestras vidas, así que no soy diferente a nadie en ese sentido. Puedo diferir en este sentido, puedo pertenecer a ese grupo de personas que lo tiene en la conciencia más frecuentemente. Pero no hay nada que podamos hacer al respecto, pero probablemente sufrimos más, porque no somos capaces de ignorarlo tan fácilmente. Todo el mundo está dotado con un mecanismo de rechazo, el mío es defectuoso.

¿Por qué es tan respetado en Europa, es usted demasiado para la mentalidad del americano medio?
Creo que gano algo en la traducción (…) Hago una película y en toda Europa, en todo el mundo, les encanta, porque posiblemente no están viendo mis errores. Estados Unidos es un país muy religioso, pero para mí es su problema. Yo no lo suscribo. No soy religioso o puritano. En ese sentido soy ligeramente más europeo, pero eso es algo más fácil de encontrar en Nueva York, creo, que en el resto del país. Nueva York es lo más cercano que tenemos a un a ciudad europea.

¿Cree que Estados Unidos está preparado para perdonarle por sus pasados escándalos?
¿Cuál fue el escándalo? Me enamoré de esta chica, me casé con ella. Llevamos casados 15 años ya. No hubo escándalo, pero la gente se refiere a ello todo el tiempo como un escándalo y en cierta forma me gusta, porque cuando me vaya me gustaría decir que tuve un verdadero escándalo jugoso en mi vida.

¿Echa de menos rodar en Central Park en otoño?
No, adoro Nueva York. Y estoy seguro de que volveré y trabajaré aquí. Las únicas dos cosas que me han mantenido alejado es cuando un lugar extranjero ha puesto el dinero e insistido en que trabaje allí o cuándo no me podía permitir trabajar aquí.

¿Su próxima película “Nero fiddled”, rodada en Italia, está inspirada en Fellini?
No ¿Por qué Fellini? … ¿Por qué no Antonioni? No, no está inspirada en nadie. Es sólo una comedia, no una come ia romántica, sino una comedia total.

Por Christine Kearney (traducción Blanca Rodríguez)


EL ATENTADO DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001 SEGÚN WOODY ALLEN

Nueva York es su ciudad, y siempre lo sería. Así lo dijo al comienzo de “Manhattan”: “él era tan duro y romántico como la ciudad a la que amaba”. Woody Allen, uno de los iconos de una de las ciudades más importantes del mundo, no quiere tocar el tema de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en sus películas.

“No hay nada realmente redentor de la tragedia. La tragedia es trágica, y es tan doloroso que la gente trata de darle la vuelta y decir ‘es terriblemente difícil, pero hemos aprendido algo’. Este es un débil intento de encontrar algún tipo de consuelo en la tragedia. Pero no tiene sentido. Y el sufrimiento no redime nada, no hay ningún mensaje positivo para sacar de todo ello”, dijo el afamado director en una entrevista dada a Helene Zuber en el diario alemán Spiegel.

“No encuentro temas políticos o eventos de actualidad del mundo lo suficientemente profundos como para que me interesen como artista. Como cineasta, no estoy interesado en esa fecha. Si nos fijamos en el panorama general, la visión a largo plazo de las cosas es demasiado pequeña; la historia lo abruma. La historia del mundo es así: él me mata, yo lo mato. Con maquillajes diferentes y castings distintos. Cuestiones políticas, aunque se remonten miles de años son efímeras, no importantes”, cuenta el cineasta.

A raíz de su exploración por los sentimientos humanos como ha hecho en muchos otras de sus éxitos fílmicos, Woody Allen trata así de reflejar la esencia humana. “Los mismos sentimientos y problemas que persistirán 5.000 años a partir de ahora. Al igual que las tragedias griegas que todavía nos tocan hoy, que todavía funcionan.”

Detrás de esta argumentación se puede encontrar el sentido de que Woody Allen, conocido por su amor a Nueva York, no haya querido plasmar su impresión sobre los ataques salvo con una aparición especial en 2002 en los premios Oscar -a los que nunca había asistido y a los que casi seguramente no vuelva a concurrir- y la realización de un cortometraje en tono de comedia el mismo año del suceso titulado “Sounds from a town I love”:


WOODY ALLEN NO DEJA DE LADO SUS CONCIERTOS DE JAZZ MIENTRAS ESTÁ EN ROMA

Según él, la está pasando bárbaro. Casi mejor que en París, donde -según dice- son más formales. Con onda descontracturada, Woody Allen se apareció el sábado a la noche en el hotel Bernini de esta ciudad, y en el roof garden que mira a la plaza Barberini dio un concierto de jazz a trío, ante atónitos huéspedes.

Camisa blanca a rayas celestes, su clásico sombrerito y el inseparable clarinete: estándares y algunos inéditos. Lo acompañaron el lider de la New Orleans Jazz Band, Eddy Davis y el pianista Conal Fowkes. Pronto se supo que la cita será semanal. Para el cineasta, el descanso consiste precisamente en tocar allí, con lo cual se distrae un poco del cotidiano trajín de filmar “The  Bop Decameron”, que protagonizan Jesse Eisenberg, Ellen Page, Alec Baldwin, Roberto Benigni, Greta Gerwig, Penélope Cruz, Judy Davis, Ornella Muti y el mismo Allen.

¿Cómo surgió eso de tocar en este lugar? “Vine a saludar a unos amigos que se hospedan aquí, y me enamoré de esta terraza”, explicó a los medios italianos. Muchos creyeron que le había echado el ojo como locación para alguna de las escenas de su rodaje, porque la vista de Roma que ofrece el Bernini es impagable. Pero no: era para venir a relajarse tocando jazz.

Por las mañanas se lo ve por las calles del centro buscando lugares interesantes para ambientar escenas de su nueva comedia, y además rastrea personajes romanos. Esta semana encontró uno, al que le dará varias escenas en el film: el vigilante de tránsito Pierluigi Marchionne.

Cada mediodía, Woody ejercita su oficio de gourmand, y quienes siguen sus pasos aseguran que ha probado los más diversos estilos en cocina romana. Sin embargo, hace unos días, un poco saturado del infaltable primo piatto de pasta y de las frecuentes pizzas (que a veces invaden el set, a través de la empresa de catering del rodaje), cambió de target y fue a comer a Green T., el restaurante étnico más de moda en la ciudad, donde pidió muchos platos distintos en porciones pequeñas, cosa de poder probar diversidad de sabores de la comida china que, al parecer, le encanta.

La “temporada” del Allen Trío en el hotel Bernini pinta exitosa. En la noche del debut, se hicieron presentes unos sesenta o setenta notables del circuito artístico local, incluida la bella Alessandra Mastronardi -otra de las protagonistas de “The Bop Decameron”- y varios conductores de la TV local.


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