Woody Allen logró tener un exitoso debut como director de ópera este fin de semana, creando una hilarante y memorable producción de “Gianni Schicchi”, una presentación de un acto del trío “Il Trittico”, de Giacomo Puccini. El público que asistió a la noche de estreno de la Opera de Los Angeles se mantuvo aplaudiendo, esperando ver al cineasta de 72 años unirse al elenco y al director de la orquesta James Conlon despedirse frente al telón. Pero Allen se mantuvo fuera de vista, sin deseos de salir, según informó la compañía. Con el mundo de la música celebrando el 150 aniversario del nacimiento de Puccini en diciembre, Allen inmediatamente hizo reír al público cuando comenzó “Gianni Schicchi” con una secuencia de créditos apócrifos proyectada en blanco y negro sobre una pantalla de cine.

Luego, cuando la acción comenzó, quedó en evidencia que él vio la ópera, que se ambienta en 1299, como una vieja película italiana. Los sets de Santo Loquasto, con el el Duomo de Florencia en el fondo, se presentaban en negro, blanco y gris, lo mismo que el vestuario. Lo único que variaba eran los rostros de los cantantes y unas pocas lámparas amarillas. Más que otros directores de ópera, Woody Allen ha puesto su atención en los pequeños detalles que hacen que una interpretación alcance vuelo escénico. El único traspié de la función fue causado por los asistentes, que en gran parte comenzaron su ovación antes que se repitiera la línea final de “O mio babbino caro”, arruinando el tono en el que se había desarrollado la presentación hasta el momento.

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