Hoy hace exactamente cuarenta años del estreno en cine (el Playhouse ubicado en Manhattan, New York, para ser más precisos) de “Take the money and run”, debut del hasta ese entonces sólo actor y guionista Woody Allen tras la cámara. Filmada en la ciudad de San Francisco y en la prisión de San Quentin, en el estado de California, se la considera también el primer estreno del hoy llamado “mockumentary” -o falso documental-, subgénero del que el mismo Allen filmara la que es su máximo exponente hasta hoy en día, la inigualable “Zelig” (1983).

Virgil Starkwell (Woody Allen) es un ladrón inepto que ha tenido y tiene una vida criminal acorde a sus habilidades, que esta casado con una mujer, Louise (Janet Margolin), a la que mantiene en precarias condiciones con la promesa de que algún día mejorarán gracias al robo de un banco. Con este argumento, Woody consigue un filme entretenido y muy divertido cuyo final en slow motion alla “B0nnie and Clyde” fue cambiado por el actual por los productores Jack Rollins y Charles H. Joffe, junto al montajista Ralph Rosenblum.

A cien prisioneros reales se le pagó un pequeño sueldo para aparecer en las escenas de la prisión del filme -que se rodó durante 10 semanas- y todos los actores y técnicos tenían una marca hecha por una tinta especial para poder salir de la cárcel al final del día. Micil Murphy, un ex-presidiario convertido en actor, regresó a San Quentin para ser parte del elenco. El guión original, escrito por Woody y Mickey Rose fue nominado por la Writers Guild of America en 1970. Rose aparece en el filme, al igual que la esposa de Allen por ese entonces, la actriz Louise Lasser.

Woody había tenido una pequeña experiencia anterior como director, reinventando el filme “Kokusai himitsu keisatsu: Kagi no kagi” (1965) de Senkichi Taniguchi y convirtiéndolo con diálogos completamente nuevos en “What’s up, Tiger Lily?” (1966); pero, como corresponde, “Take the money and run” es considerado su primer largometraje. Su carrera se compone hasta el momento de 37 largometrajes, a los que hay que sumarle el cortometraje que forma parte de “New York stories”, el citado “Tiger Lily”, dos cortos más, una adaptación de una obra suya para TV y el largo que rueda actualmente en la capital inglesa.

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