Desde el set de su película “Midnight in Paris”, Allen respondió sobre su actualización digital y la suerte de una de sus creaciones literarias más conocidas.

¿Cómo se convenció del formato del audiolibro? ¿Tiene o usa habitualmente alguno de los equipos de alta tecnología que reproducen estos archivos?

Me convencí en un momento de apatía cuando estaba seguro de tener una enfermedad mortal y que no iba a vivir mucho tiempo más. No tengo computadora, no tengo idea de cómo usar una, no tengo procesador de texto y tengo cero interés en la tecnología. Mucha gente pensó que iba a ser una buena idea que leyera mis historias y cedí.

¿Qué le pareció la experiencia de grabar? ¿Hizo algún descubrimiento nuevo de estas piezas al releerlas?

Imaginé que iba a ser bastante fácil para mí y, de hecho, resultó ser monstruosamente difícil. Odié cada segundo de la tarea, lamenté haber aceptado hacerlo y después de leer una o dos historias cada día, me sentí agotado. El descubrimiento que hice es que muchas historias están destinadas a funcionar, y funcionar nada más, en el oído de la mente y que escucharlas en voz alta disminuye su eficacia. Algunas, desde ya, resisten de forma divertida, pero no es divertido escuchar una historia que fue pensada para ser leída, lo que me trae a su próxima pregunta, que es que no hay substituto para la lectura y nunca lo habrá. Escuchar algo en voz alta tiene su propia experiencia, pero es difícil superar al hecho de sentarse en la cama o en una cómoda silla dando vuelta las páginas de un libro, dejándolo a un lado, y esperando ansiosamente la chance de volver a tomarlo.

¿Piensa que el mundo de lo escrito está muriendo? Su conversión a los audiolibros digitales, ¿va a dar crédito a estos deprimentes vaticinios?

Sólo puedo esperar que leer en voz alta no contribuya a la muerte de la literatura, algo que no creo que pase nunca. Cuando yo crecí, uno podía escuchar siempre a T.S. Eliot, a Yeats, a S.J. Perelman y a muchos otros leídos en Caedmon label, y era un pequeño lujo que en forma alguna invadía el placer de leer a esta gente.

¿Se escapó Kugelmass alguna vez de ese verbo irregular en español?

En lo que respecta a Kugelmass, es perseguido por los mismos verbos odiosos que todavía me persiguen a mí.

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