Película número 44 de la filmografía del cineasta en ella vuelve a abordar desde el humor negro los temas recurrentes, marca de la casa: el sexo, la pasión, la búsqueda de la eterna juventud, el deseo maternal, la seducción y alguna que otra banalidad, como la anticipación imposible del futuro. Allen muestra un excelente humor y una forma envidiable a sus aparentemente frágiles 74 años.

¿Es aficionado a que le lean la mano o los posos del café como ocurre en la película?
No creo en esas supercherías de charlatanes y exorcistas. Y a mi edad, entenderá que ya no me interese. Lo que lleva a la gente hacia estos seres es pura desesperación. Necesitan algo en qué creer para combatir el terror y el dolor de la existencia. Van incluso a curas, rabinos, hombres santos…

¿No alimenta superstición alguna?
Todos los días, durante mi desayuno, el plátano que me preparo debe ir cortado en siete pedazos de igual tamaño. Ni ocho ni seis.

¿Se estremece cuando se le cruza un gato negro?
El gato me puede alterar algo los nervios, pero mi superstición, como le digo, pivota sobre el plátano de la mañana…

“You will meet a tall dark stranger” es su película con más humor negro.
Refleja mi visión pesimista de la vida. Y el ridículo que uno puede hacer incluso a cierta edad. La vida es una pesadilla trágica, siempre a la búsqueda de una felicidad imposible. Necesitamos mentirnos. Esto ya lo dijeron Nietzsche, Eugene O’Neill o Freud: “Hay que vivir con ilusión, porque si no, es insoportable”. Los que se mienten a sí mismos o se apartan de la realidad, pueden ser felices.

Defina la felicidad con sus propias palabras.
La felicidad es un autoengaño, cosa que no me disgusta. Porque la vida da miedo, por lo menos a mí, y muchos buscan respuestas imposibles entre clarividentes y nigromantes. Es casi como el sustituto de una religión.

En “You will meet a tall dark stranger” Allen se centra en la crisis de dos parejas. Los maduros Alfie (Anthony Hopkins) y Helena (Gemma Jones), y su hija Sally (Naomi Watts) casada con Roy (Josh Brolin), un escritor bloqueado. Alfie abandona a Helena para vivir una segunda juventud junto a la prostituta Charmaine, gimnasios y Viagra incluidos. Entonces, Helena se abandona a las mentiras de una adivinadora, que le promete al hombre de su vida.

Helena dice que tener ilusión “es mejor que cualquier medicina”.
Claro, porque la medicina es ciencia y, por tanto, limitada. Pero la ilusión es mágica y todo es posible.

Otra frase de Helena: “La verdad no es bella”. ¿Podría definir también qué es para usted la verdad?
Le diría que es la realidad. No es bella y causa dolor. Todo lo que ahora parece importante -presidentes, ayatolás- desaparecerá en 100 años. Es como si, cada cien años, alguien tirara de la cadena del retrete y todo se fuera por el sumidero sin dejar rastro. Y aparece un nuevo grupo de idiotas, haciendo parecer que son importantes. Y luego, cadena y ¡zas! Se han ido.

¿Existe algo parecido al “hombre de tus sueños”?
Es la muerte, ese desconocido que siempre llega.

¿Teme a la muerte?
Yo estoy francamente en contra de la muerte. Mi única esperanza, dado mi pesimismo, es que mis padres fueron muy longevos. Lo que más detesto es la vejez: no es nada divertida, no es un buen guión y pierdes más vista e inteligencia. Además, te duele la espalda. Aconsejo evitarla si se puede.

Ha rodado de nuevo en Londres, también lo ha hecho en Barcelona, París y Venecia… pero siempre prevalece una atmósfera neoyorquina.
Yo provengo de un barrio y un medio familiar modestos. Ahora vivo en la Quinta Avenida, en el Upper East Side. Todo son limusinas, hombres en tuxedo y mujeres enjoyadas. Los críos, a los 14 años tienen sus propias tarjetas de crédito. Me fascina este panorama. Luego me los encuentro en los estrenos y conciertos de París y Venecia porque el ambiente europeo resulta más sofisticado.

Respecto a la otra pareja, Roy y Sally, aborda el fracaso literario de él, que pasa el día espiando a una vecina, Dia (Freida Pinto). El escritor usurpa el manuscrito de un amigo que ha sufrido un accidente que cree mortal. Por su parte, Sally sueña con tener una galería y un hijo. Mientras, se enamora de un atractivo galerista, Gregg (Antonio Banderas)…

Logra provocar carcajadas en la escena de un hospital con un hombre en coma.
Josh Brolin está enorme. Cuando ve que su amigo parpadea, su rostro se vuelve sombrío. Es una situación trágica pero divertida. Si yo hubiera interpretado esa escena como Roy, lo habría hecho de una manera exageradamente cómica. Su versión es más negra, pero provoca carcajadas.

Ya no protagoniza sus películas. ¿Volverá a hacerlo?
No creo. Antes era el protagonista que se llevaba a la chica guapa. En estos momentos ya no estoy en edad para ello. Por eso, he elegido ser el viejo que está en una esquina, dirigiendo. Naturalmente que me gustaría ser el tipo que está en un restaurante frente a una chica guapa, mintiéndole. Pero, si no puedo hacerlo, prefiero dirigir.

A pesar del tono sarcástico, termina el filme con una pareja besándose…
Sentí la necesidad de que el público no saliera deprimido del cine. Esos dos que se besan son los únicos felices de la historia, porque están algo locos. Si estás un poco demente, puedes ser feliz.

En el filme las mujeres son sensibles y saben amar. Ellos son oscuros y cínicos.
Los hombres han dominado el planeta desde el alba de los tiempos y ya vemos adónde nos han llevado. Sería interesante comprobar dónde estaríamos si ellas lo hubieran hecho. Siempre he encontrado a las mujeres más interesantes, emocionales y valientes.

Allen no para. Lo próximo será Midnight in Paris, en la que trabajará con Owen Wilson, Adrien Brody y Marion Cotillard. ¿Su secreto para mantenerse activo?: “Comer bien y sentirme afortunado”.

Por Beatrice Sartori

Podés leer otra entrevista a Woody sobre su nuevo filme en nuestra página principal.

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