Woody Allen es el invitado perfecto. Agradecido, bien educado, con palabras amables para todos. ¿Qué le preguntan por Asturias? “Gran tierra” ¿Qué si vuelve a rodar a España? “No sé dónde haré la próxima. Rodaré donde lo pida la historia, y aún no me he puesto a ello. Nueva York o Europa pueden ser. Madrid, San Sebastián, Pamplona, Santander [se detiene unos segundos] son muy pintorescas”. ¿Qué tal los actores españoles? “Los actores españoles son muy buenos y han ganado popularidad en los últimos años, son de los mejores del mundo. Hubo un momento en que los intérpretes internacionales eran italianos (Sofia Loren, Marcelo Mastroianni), luego franceses y suecos y ahora son españoles. Tengo suerte de haber trabajado con los mejores. Nuestra colaboración ha sido muy fácil y una gran experiencia. Si la historia lo pide, sería un gran placer repetir con ellos”.

¿Y su colaboración con el Centro Niemeyer, responsable de su visita a Asturias, y del que es asesor? “Mi única conexión actual con ellos es hablar con otros directores americanos para que participen en los programas de filmes. Haré y ayudaré en todo lo que me pidan. Pero mi participación es pequeña, no tengo nada ver con otros programas culturales como el de ópera, teatro. Mis filmes están disponibles para lo que el Niemeyer quiera”. En fin, que en la rueda de prensa tuvo comentarios positivos para todo el mundo… a excepción del único momento en que se le vio nervioso. Justo cuando se anunciaba la última pregunta, Allen respondió al móvil. Era la una de la tarde y Soon Yi Previn, su mujer, quería saber dónde estaba: la rueda de prensa había empezado tarde y a esa hora debería de haber terminado. Allen respondió: “Ahora te llamo, ahora te llamo”.

Del resto quedó una imagen del Allen más amable. Enjuto, sordo, pero incluso divertido. Para el neoyorquino, ya con 74 años, le resulta fácil seguir con el ritmo de un rodaje por verano. Porque este fin de semana estrena en España “You will meet a tall dark stranger”, pero el sábado acabó el rodaje en la capital francesa de “Midnight in Paris”. “No es duro rodar un filme al año. El problema es el dinero, y yo tengo suerte. Si tienes el dinero para hacer la película no es un gran esfuerzo: preproduces, ruedas y montas. Bergman y Buñuel llegaron a rodar más de una por año. La mayor parte del tiempo se desperdicia buscando el dinero”.

Sólo tuvo dos momentos de mayor seriedad, cuando habló del actual cine estadounidense y de la posibilidad de pinceladas autobiográficas en sus películas. Ante lo primero, dijo: “El cine estadounidense actual solo piensa en hacer dinero, no en la originalidad. Lo contrario a las películas europeas. Aunque es verdad que a mi país solo llega un puñado de filmes europeos, supongo que las que nos llegan serán las mejores. Desde luego hoy es una cultura más creativa. En Estados Unidos ya nadie piensa en la originalidad”. El otro momento para la reflexión lo encaró así: “Hay muy poco autobiográfico en la mayor parte de mis películas. Incluso la gente dice que algunos de mis trabajos eran autobiográficos cuando estaban escritos por guionistas con los que yo colaboraba en ese momento. Son fabulaciones. Lo de la autobiografía es un bulo”. Y a comer, que Soon Yi no esperaba más. Esta noche, estreno en Avilés, a dormir de vuelta a Oviedo, y mañana regreso a Nueva York, que hace ya mucho que Allen no pasea por su Manhattan.

Por Gregorio Belinchón

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