Ni siquiera éxitos como “Annie Hall” ó “Crimes and misdemeanors” logran satisfacer a Woody Allen, un director que es conocido habitualmente crítico de su propio trabajo, algo que se observa al extremo en un documental que filma con una cercanía inédita su forma de trabajo. Luego de años tratando de convencerlo, finalmente el documentalista Robert B. Weide logró que el realizador neoyorquino le permita tener completo acceso a su hogar, oficina e incluso sets de sus películas, por un lapso de 18 meses.

El documental, titulado “American masters: Woody Allen A documentary”, se estrenaría durante el segundo semestre en Estados Unidos y Europa y confirma la fama de Allen de ser crítico de sus películas, al punto de decir que ninguna de ellas pasará la prueba del tiempo. El documental cuenta incluso la anécdota de cómo el director intentó por varios medios evitar la exhibición de “Manhattan”, que ha sido considerada una de las mejores películas de su carrera.

“No me gustó para nada la película. Hablé con (la distribuidora) United Artists en ese momento y les ofrecí hacer una película a cambio de nada, si no sacaban la película”, afirma Allen. “He contribuido con mi cuota de películas mediocres y malas, como todo el resto”, dice Allen en la película. “He trabajado en la teoría de la cantidad. Si continúo haciendo películas, de vez en cuando seré afortunado y una saldrá OK. Y eso es exactamente lo que sucede”, agrega el director.

En el documental de tres horas que se emitirá en dos partes aparecen desde allegados al realizador que trabajan o trabajaron con él como Jack Rollins, Charles H. Joffe o su hermana Letty Aronson, pasando por actores como Diane Keaton, Louise Lasser, Tony Roberts, Scarlett Johansson, hasta guionistas y realizadores como Marshall Brickman, Douglas McGrath o Martin Scorsese. Durante el documental se podrá observar a Allen en su sala de edición; asistiendo al Festival de Cannes o en Brooklyn, barrio de su niñez en New York.

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