Woody Allen ha declarado su amor por “las ciudades bajo la lluvia” como el París que muestra en su última cinta, “Midnight in Paris”, que este miércoles inaugura el Festival de Cannes. “Es una visión muy subjetiva”, ha explicado Allen en conferencia de prensa rodeado por los principales actores y actrices de la cinta, que da una romántica y nostálgica visión de la capital francesa, ambientada en varios momentos de su historia.

Allen se ha considerado “muy afortunado” por el hecho de contar con días de lluvia durante el rodaje del filme (que no participa en la competición oficial en Cannes) y ha admitido que la visión de la capital que ofrece es la que se tiene en Estados Unidos. “París es una ciudad muy excitante”, ha continuado Allen, quien ha comparado en varios momentos esta ciudad y la suya, Nueva York, con alusiones a la influencia del cine y la literatura franceses tanto en su vida como en su obra.

“Es París como yo lo siento”, se ha excusado el director, que en esta película narra la historia de una pareja de visita en París y cómo el protagonista (interpretado por Owen Wilson) se siente embrujado por la magia de la ciudad. Allen ha bromeado con las razones por las cuales no cambiaría la época actual por la de los felices 20 del pasado siglo u otras anteriores: “el aire acondicionado”, por ejemplo, o los medicamentos que hacen soportable la visita al dentista.

“No me gustaría volver a ningún otro tiempo pasado diferente del actual”, ha revelado Allen, quien ha considerado un error pensar en que cualquier tiempo pasado fue mejor. La cinta del cineasta norteamericano está llena de referencias a un pasado glorioso de la literatura y el arte que se dieron cita en la capital francesa en el paso del siglo XIX al XX y en las primeras décadas de este.

Proyectada en el Gran Teatro Lumiére de Cannes antes de su estreno en España (se estrena allí este viernes) o Estados Unidos (el 20 de este mes), “Midnight in Paris” narra la historia de Gil (Wilson), un escritor y guionista estadounidense que sueña con terminar su primera novela en París, donde cree que podrá encontrar la inspiración que no halla en su California natal ni con su futura esposa, una joven frívola y conservadora Inez (Rachel McAdams).

Mientras que de día acompaña a su novia y a sus padres a aburridas reuniones sociales, a recorrer locales de decoración o museos, por las noches Gil se deja llevar y deambula solo y sin rumbo por las calles de París, hasta que una medianoche, cuando las campanadas de una iglesia marcan la hora, aparece un automóvil antiguo que se detiene a su paso.

Desde su interior, unos personajes llegados de otra época lo invitan a subir, le ofrecen champaña y lo llevan hasta una fiesta donde, sin poder dar crédito a lo que ve y creyendo que le están tomando el pelo, observa cómo charlan, cantan, beben y se divierten artistas que no están en este mundo desde hace varios años como Scott Fitzgerald, Cole Porter y Jean Cocteau.

Salvador Dalí (interpretado por Adrien Brody), Pablo Picasso, Ernest Hemingway, Gertrude Stein (la actriz Kathy Bates) y Luis Buñuel son algunos de los personajes que Allen hace pasar por las calles de un París mágico por el que se pasea el protagonista. En sus noches por la ciudad, Gil, que escapa de su futura esposa y de sus amigos -entre ellos el insoportable intelectual que interpreta Michael Sheen-, se enamora de una discípula de Coco Chanel llamada Adriana (Marion Cotillard), quien además resulta ser la amante de Picasso…

El realizador neoyorquino como ya dijimos, parece no quedarse instalado en la nostalgia: “Sabes que es una trampa pensar que vivir en otro tiempo sería mejor”, dijo Allen a la prensa. “Todo el mundo quiere huir de los tiempos presentes porque la vida resulta muy dura a veces, entonces cuando piensas en el pasado y te acuerdas de las cosas bonitas… Sin embargo yo no volvería a ninguna otra época que no fuera la actual”.

Sobre el cine francés y la ciudad luz dijo: “De niño conocí París a través de las películas francesas -mis amigos y yo veíamos mucho cine europeo y asiático, como Buñuel o Kurosawa, pero sobre todo francés-, como supongo que la gente conoce Nueva York gracias al cine. Me impactaron creadores como Jean Renoir o René Clair. Hicieron filmes que eran arte, no como en EE UU, que se rueda para ganar dinero. En Francia el cine es arte, y no un negocio”.

Anuncios