El célebre director de cine estadounidense Woody Allen, quien rodará su nuevo filme este año en Italia, deleitó este viernes en Roma a un grupo de estudiantes con una sorprendente lección de cine. La lección, organizada por el legendario Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, permitió a los estudiantes foguearse con el original cineasta neoyorquino.

Interrogado sobre la receta para hacer un buen filme, Woody Allen respondió sin titubear: “Para hacer un buen filme sirve contratar buenas actrices y actores y dejarlos libres de actuar, inclusive de improvisar”, dijo. Allen, quien comienza en julio a rodar su nuevo filme, una suerte de canto a la Ciudad Eterna que se inspira en los cuentos de El Decameron de Giovanni Bocaccio escritos en el siglo XIV y que marcaron el nacimiento de la narrativa italiana, confesó que la clave de sus películas está en la historia que cuentan. “Cada uno nace con un talento. Yo tengo la capacidad de contar historias, nunca me ha faltado eso. Es más, mi problema es que temo morir antes de haber podido contarlas todas”, aseguró.

“Me gustan los personajes a la Tennessee Williams, creíbles, claro, pero con algo un poco exagerado. Porque son los personajes los que cargan el peso del filme, cuentan más que una construcción perfecta”, comentó. “El momento difícil es cuando esperas que te llegue una idea, piensas, y piensas, pero el momento fundamental es cuando hay que desarrollarla”, confesó, invitando a los futuros cineastas a “escribir y escribir, mucho, aún si te parecen asquerosidades”, subrayó. “Vayan al cine, olviden las críticas y las enseñanzas (…) Saquen adelante las propias ideas. Después de algunos años las cosas llegan solas y sabrán si tienen talento o no”, agregó.

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